Las fuentes del afecto

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Las fuentes del afecto (Maeve Brennan)

«Y ahora todo había terminado para ellos; para lo que habían conseguido, podrían haberse controlado. Y ella, sola como siempre, había vivido para hacer el balance de todos. Era una gran satisfacción ver el final elevándose como el sol de la mañana. Min pensó que no mucha gente podía experimentar aquella satisfacción. Ver el final no era tan distinto de ver el principio de las cosas, y, si de todas formas no ibas a tomar parte, entonces ver el final era muchísimo mejor. Uno podía sentir celos de la gente que empezaba, pero era casi imposible sentir celos de los muertos.»
Las fuentes del afecto. Cuentos dublineses es una obra formada en realidad por tres ciclos de relatos, todos con la ciudad de Dublín como escenario: los primeros, con tintes autobiográficos, están narrados y protagonizados por una niña llamada Maeve; los siguientes se centran en la vida de dos matrimonios (los Derdon y los Bagot) y se vuelven mucho más implacables, lacerantes y claustrofóbicos, al mostrar poco a poco el declive, la soledad, el desamparo y el desencanto de unas existencias que, a través de los años, se apagan irremediablemente en la incomunicación y el vacío. La sublime nouvelle que cierra la colección y da título al libro está considerada por Alice Munro y William Maxwell una de las mejores narraciones de la literatura en lengua inglesa del siglo XX.
La belleza de estas páginas inolvidables duele, es un apocalipsis a fuego lento y debería suponer la reivindicación definitiva de Maeve Brennan como autora.